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Viaje al Salvaje Oeste Americano (I) – Utah

Me imagino que no seré al único de la sala al que desde chiquitito le haya atraído hacer un viaje al salvaje Oeste Americano. Películas y películas, series de la tele, novelas, cómics, videojuegos… la maquinaria americana de construir una identidad histórica al país, como ya sabemos ha funcionado perfectamente y nos ha invadido e influido de forma global a todos. Bueno y tema aparte la MÚSICA claro, qué decir de la música del Spaghetti Western lo poderosa, bella, magnífica y morriconetuda que es.

Lo que queremos conseguir con estos dos artículos que le vamos a dedicar al Oeste Americano es que sepáis cómo prepararos un viaje a través del territorio que contiene uno de los paisajes más espectaculares de todo el mundo, o si no al menos, sí de los más reconocibles y famosos por las incontables ocasiones en las que ha sido recogido en las pantallas de cine. Se trata de un Road Trip de 8 días de duración que parte y acaba en Las Vegas en Nevada y que recorre los estados de Utah y Arizona.

Para facilitaros las cosas, como solemos hacer, os adjuntamos el itinerario que seguimos en un enlace a google maps. Todas las visitas, los hoteles, las ciudades por las que pasamos… todo está allí. De nada y venga, vamos a ponernos en materia.

MAPA DEL ITINERARIO COMPLETO

Esta vez no os vamos a recomendar pelis porque como ya decimos son incontables todas las que hay. Bueno si acaso, pero mucho más enfocada al segundo artículo de Arizona, las siguientes: Centauros del Desierto, El Llanero Solitario de Jonnhy Deep, la tercera parte de Regreso al Futuro y Forrest Gump, por sus rodajes en el área de Monument Valley. Y si queréis conocer pelis rodadas en Utah, aquí tenéis una web con 55. Lo que si no podemos dejar de pasar por alto es comentaros que si queréis haceros un contexto previo de toda esa magia que rodea al Western es viciaros como nunca antes al videojuego que todos tenéis en mente. Exacto: Red Dead Redemption (del que ya escribimos anteriormente un reportaje) y sobre todo en cuanto salga, que le quedan un par de meses, a su segunda parte que promete ser cojonuda.

Dicho esto y para terminar de mimaros lo suficiente, os vamos a obsequiar con un regalito que sí que hará sumergiros al 100% en la experiencia. Se trata de un recopilatorio de casi cuatro (4) horas de duración de música de westerns. Os recomendamos que os lo pongáis como lista de reproducción customizada aleatoria mientras jugáis a estos juegos y ya veréis cómo la magia os irá apareciendo de forma casual e inolvidable. A mí, por ejemplo, tal y como sucede en la peli , me saltó en el reproductor el Éxtasis del Oro justo en una misión donde se va corriendo a través de un cementerio…

La selección no sólo tiene temas de Morricone, obvio, sino también la BSO de Red Dead Revolver -obra maestra-, los temas decentes de RDRedemption, y sobre todo una búsqueda propia de como decimos más de 80 canciones que seguro que al oírlas os ponen la piel de gallina de Arizona. ¡Adelante, id a por ella! Y si os hacéis el viaje, por supuesto ponérosla en el mp3 del coche porque no existe mejor acompañamiento a los kms que éste. Aquí la tenéis.

DOS COSAS muy importantes a tener en cuenta cuando planeéis el viaje y os hagáis con los billetes.

La primera: elegid bien la época del año en que vais a viajar. Todo aquello es un puro desierto; es decir, inviernos muy fríos y veranos extremadamente infernales. Nosotros fuimos a primeros de mayo, del 1 al 10 más o menos y las temperaturas muy bien. Manga corta, pantalón vaquero y botas de montaña para hacer el cabra sin ningún problema. Por la noche sudadera y una chaqueta de cuero un par de días puntuales y todo correcto. Eso sí, ahora por ejemplo, en julio, temperaturas de 40 grados con mínimas de 30… por tanto NO VIAJÉIS EN VERANO. Primavera y otoño tardío sin duda las mejores fechas.

La segunda: tened cuidado con los enlaces aéreos y el tiempo entre escalas. Esto es de primero de EGB de vacaciones pero bueno, en mi caso al estar aprovechando unos puntos de Iberia que tenía acumulados desde hace muchísimos años no me daban a elegir y en el enlace en Gatwick sólo tenía hora y media de intervalo. Qué pasó, que el vuelo desde Madrid salió con 40 minutos de retraso y casi me quedo en tierra. No ocurrió porque le di uso a mis patas de gacela por las cintas de la sabana aeroportuaria y llegué bien al embarque, pero la que no pudo correr con sus ruedecitas en forma de pezuñas de escarabajo del Okawango fue mi maleta que se quedó en Inglaterra y que, al tratarse de como decimos, de un road trip haciendo etapas, no pude volver a ver hasta que volvimos a ir a Las Vegas. ¡8 DÍAS DESPUÉS…! 

Menos mal que fui algo precavido y me puse un par de mudas completas en la mochila de mano. Creo que tuvo algo que ver que justo el domingo antes me cancelaron un vuelo desde Barcelona a las once y pico de la noche. ¡Pánico! porque ese lunes por la tarde tenía que coger otro desde Sevilla para Madrid, para que así el martes a primera hora pudiera volar hacia Las Vegas. Fui rápido y en cuanto nos bajaron del avión llamé y pude conseguir el último billete de AVE que quedaba para la mañana y llegar a tiempo a todo, con la lengua fuera eso sí, pero joder, lo mal que lo pasé en general para mí se me queda. Mi eterna gratitud al AVE y a la majestuosidad de su fiabilidad. Ahora ¡qué caro eres hijoputa!

Pues eso, a tomar nota y precauciones.

En cuanto aterrizamos en Las Vegas cogimos el coche en el mismo aeropuerto y rodando al primer destino del viaje: la ciudad de Springdale, la puerta de entrada al Parque Nacional de Zion. A unos 30 kilómetros, es la mejor opción si se quiere encontrar un alojamiento económico para quedarse por la zona. Zion, además de por bonito, es muy especial porque tiene una de las carreteras más espectaculares para conducir de todo el mundo.

La cosa iba así: una vez el ferrocarril empezó a abrir vías de comunicación y las tribus indias de las zonas próximas iban siendo esquilmadas, la comunidad mormona se iba expandiendo desde Salt Lake City, la capital del estado de Utah, hacia las tierras “cercanas”. Se asentaban, establecían granjas y, poco a poco, se iba descubriendo al mundo estos parajes tan espectaculares, que si bien, obviamente no eran tan útiles para establecer ganadería y agricultura, por lo complicado de sus accesos, sí que lo eran para cultivar la vista y el espíritu por lo increíble de su belleza. No en vano, todos estos lugares habían sido considerados tierras sagradas que habitaban los espíritus indios por los primitivos indígenas norteamericanos.


Pero lo más curioso es cómo estos auténticos vergeles fueron siendo proclamados parques nacionales y por tanto tierra protegida. Normalmente, el explorador de turno realizaba pinturas y grabados y estos comenzaban a publicarse en diarios y revistas. Llegaban a ojos del presidente del gobierno, éste daba el visto bueno y ya tenían parquecito nuevo. Esta historieta os la contamos para que veáis lo inhóspitos que eran antes estos lugares y sobre todo cómo ha cambiado el mundo en apenas cien años gracias al avance tecnológico: de unas sencillas litografías al universo de instagram actual. Y como por esta misma evolución la maravillosa y evocadora época del Romanticismo se marchó para no volver jamás. 

Os dejamos el vídeo de nuestra llegada al parque y las primeras impresiones respecto a todo lo que veíamos.

Recomendaríamos dos días completos para gastar en Zion. Uno para realizar la visita a The Narrows. Unos desfiladeros muy muy estrechos y preciosos que si se dan las condiciones adecuadas dejan filtrar la luz creando efectos en las paredes muy muy bonitos. Además vas continuamente vadeando un río hasta que llegas a ellos: un 10. Eso sí, hay que tener cuidado en días de posible lluvia porque las crecidas que puede sufrir este torrente se llevan todo por delante. Y todo es todo, tu vida también.

El segundo día para asaltar The Angels Landing. Unas 4 horas de trekking para alcanzar el punto más alto de todo el parque y flipar. Pero flipar de verdad con la inmensidad, el entorno, la sensación de superación al llegar arriba y sentirte un semidios al conseguirlo. Eso sí, avisamos que el sendero es bastante duro y peligroso en su parte final, porque hay veces que te tienes que sujetar a unas cadenas mientras pasas por paredes con poco apoyo y mucha altura de caída libre a un paso de ti… Pero ya decimos que es cuando realmente estás llegando a la cima. Hasta ese momento está todo asfaltado y no ofrece mayor dificultad que el ir subiendo continuamente.

Pues bien, nosotros no hicimos ninguna de las dos cosas. 

La primera porque llegamos a un punto donde había que cruzar un río en una parte bastante ancha y el agua estaba muy fría (qué grandes exploradores ), y la segunda, por falta de tiempo. Sólo estuvimos un día en el parque, de ahí nuestra recomendación de que paséis dos jornadas completas si podéis. Eso sí, en un único día puedes hacer como unos 3-4 senderos diferentes que también te mantendrán ocupado y que también son igualmente bellos. Lo mejor del parque es que hay un servicio de shuttle interno que te va llevando de parada en parada y, prácticamente en cada una de ellas, tienes la base para aventurarte por estos distintos caminos. El vídeo que veis a continuación recoge los recorridos que hicimos. Los hemos juntado todos en uno para no convertir al artículo en una locura de enlaces a youtube.

Ya al abandonar Zion, aún nos dio el día para una nueva aventura. De hecho una aventura pero de las de verdad. Sin duda una de las visitas más extrañas que he hecho en mi vida, y que aún hoy sigo preguntándome qué fue lo que nos llevo a hacerla. El caso es que buscando información antes del viaje en cierto foro de coches sobre la zona, uno de sus usuarios nombró la ciudad de Colorado City, que casualmente se encontraba a media hora del hotel. Una de esas localidades estadounidenses que de vez en cuando aparecen por la tele por algún episodio truculento tipo secta o tiroteo multitudinario en un instituto.

Colorado City es de las del primer caso.

Una ciudad fundada en 1985 en la que prácticamente desde el primer día la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se erigió como el pilar fundamental de su comunidad. De esta forma la población fue dictando sus propias leyes y normas de comportamiento al punto en que las fuerzas locales del orden, la educación y la actividad de sus habitantes eran controlados al 100% por el líder de esta facción mormona. Algo que terminó de despuntar cuando a la muerte de este primer líder le sucedió en “el cargo” su hijo Warren Jeffs en 2002.

A partir de ese momento, la cosa se desmadró hasta tal punto que en 2004, Jeffs llegó a expulsar de la comunidad al alcalde junto a otros 20 hombres del pueblo, “repartiendo” a sus mujeres entre diferentes habitantes de Colorado City; la poligamia es una de las particularidades más notorias de este tipo de congregación. El caso es que visto lo visto, como os podéis imaginar la veneración hacia este hombre era total, y la comida de tarro de todos los ciudadanos de esta población de Arizona comparable a la que puede sufrir cualquier ciudadano de cualquier país totalitario.

Además, para terminar de rematar, pues ya podéis también deducir lo que Jeffs fue haciendo con la vida del pueblo. No sólo abuso de poder y acaparamiento de riquezas, sino temas mucho mucho mucho más feos como abusos sexuales a menores, llegando incluso a formalizar matrimonios de estas niñas con adultos. En fin…

Y para todavía rematar más aún, esta ciudad hoy día cuenta con el índice del síndrome de fumarasa más alto del mundo. Consecuencia directa de la práctica poligámica que se ha extendido en la comunidad durante tantos años. Ya sabéis, malformaciones en el cuerpo y trastornos psíquicos que se producen al tener descendencia entre familiares directos.

Aunque no es muy fácil de encontrar, para el quiera profundizar un poco más hay una película sobre la vida de Warren Jeffs y todo el suceso y la historia de Colorado City. Outlaw Prophet: Warren Jeffs.

Y aquí un breve vídeo de 8 minutos donde os explica todo el caso de forma rápida y concisa.

Afortunadamente en 2012, Jeffs fue apresado y condenado por un tribunal de Texas y actualmente cumple condena de 20 años en la cárcel, pero es cierto que aún la huella perdura en Colorado City porque hay imágenes donde se ve emitiendo sermones desde la cárcel a sus seguidores. Eso sí, su influencia va remitiendo y cada vez hay más niños y adolescentes que ya van a la escuela estatal de la ciudad y escapan de los tentáculos de la doctrina.

Nosotros al visitarla desde luego estuvimos intranquilos todo el rato. Porque sencillamente no sabíamos con qué es con lo que nos íbamos a encontrar. Igual nos daban una paliza o algo o nos metían en el calabozo por estar indagando por allí y meternos donde no nos llaman . Ya lo veis en las fotos desde luego, con todas las manzanas limitadas con vallas de unos 3 metros de altura, no es que den una gran tranquilidad sobre la forma de vivir…

Bueno el caso es que dimos una vuelta con el coche por sus calles, grabando vídeos de todo aquello y llegamos a cruzarnos con algunas chicas que vestían estos vestidos tan particulares de la congregación mormona.

Finalmente nos tranquilizamos un poco y se nos quitó el miedo e incluso nos atrevimos a cenar en uno de los dos restuarantes que hay en la población. Y siendo sinceros, tenemos que decir que estaba todo superbueno (un sandwich de roast beef que aún saboreo en mi boca -más de 3 meses sin lavarme los dientes llevo) y las dos mujeres que nos sirvieron fueron superamables. Si alguna vez os da la locura de parar en Colorado City os lo recomendamos sin duda. Mama Cecile’s se llama.

Y aquí finalmente, el vídeo con todo lo que grabamos yendo por sus calles y donde podréis notar nuestro gran acojone… 

Dejando atrás el truculento episiodio y continuando con el viaje al salvaje oeste americano, afrontamos la siguiente etapa con fuerza y sobre todo con paciencia. Teníamos por delante más de 700 km por carretera con, si os digo la verdad, una idea no muy clara de por dónde nos íbamos a meter. La etapa la diseñé por google maps, y lo hice guiándome por los colores que vía satélite me veía sobre el terreno… Estaba claro que por autopista no íbamos a ir porque no tendría ninguna gracia el viaje, así que ale, por carreteras secundarias. Y lo que nos encontramos fue con un recorrido absolutamente impresionante, con unos escenarios increíbles, donde tuvimos de todo: bosque, lagos, nieve, paisaje esculpido por la erosión formando olas en las paredes, montañas, presas, desiertos… Pasamos por un auténtico micromundo en tan sólo 7 horas de viaje.

Os recordamos que en el google maps enlazado al principio del artículo, tenéis el recorrido completo de todo el Road Trip, y por supuesto al detalle, éste de esta etapa de conducción inolvidable. Algunas zonas que atravesamos fueron: la trasera del parque de Zion, Mt Camel Junction, Grand Staircase Scalante National Monument (aunque a esto llegamos porque nos equivocamos de carretera y tuvimos que volver al camino original ), Capitol Reef National Park…

En este vídeo podéis ver un poco de esta sucesión de paisajes y nuestra reacción ante ellos mientras se sucedían temones de Spaghetti Western uno detrás de otro en la radio del coche… 

Es que algunos cuadros eran de traca. Decidme si no, si desde lo alto de estos desfiladeros de Red Canyon no parece que los indios a caballo van a aparecer en cualquier momento oteando el horizonte para atacarnos al galope. ¡A mí el 7º de Caballería! Titirititi toti toti toti totiiiiiiii!!! ¡Salvadme, mamones!

Donde sí que nos detuvimos un poco más fue en el Parque Nacional de Bryce. Muy muy muy recomendable el pasar allí un par de horas y visitar al menos tres de sus miradores principales. Las vistas son indescriptibles y la sensación de inmensidad inabarcable. Como podéis ver la erosión del terreno ha sido extrema durante milenios y ha dado como resultado estas formaciones en forma de pináculos que reciben el nombre de Silent City. No nos dio tiempo a bajar y meternos entre ellas, pero por lo visto tienen la particularidad de que cuando sopla el viento, se oye el aullido cuando paseas entre los infinitos pasillos. Quizás sería buena idea dedicarle una jornada completa a este parque.

En caso de poco tiempo como era el nuestro o de todavía menos si así se tratara del vuestro, si hubiera que elegir uno sólo de los miradores, sin duda nos quedamos con Bryce Point, el más alejado en accesibilidad, pero desde el que más distancia completa se vislumbra.

Después Sunset Point y por último Sunrise Point, pero vamos, ya os decimos que los tres, para lo que cualquier mortal está acostumbrado son algo que te deja sin palabras. Lo bueno es que justo al lado de cada una uno hay un párking habilitado, por lo que no hay que andar mucho para llegar a ellos y el detalle te agiliza muchísimo la visita completa. En el vídeo os los mostramos y os hablamos un poco de toda esta formación, del acceso al parque, de las vistas desde cada mirador, bla, bla,bla…

El final de etapa nos llevó a Moab, concretamente al Arches National Park. El parque nacional más famoso de todo el estado de Utah donde se encuentra su símbolo turístico más conocido: Delicate Arch, un arco de piedra diáfano e independiente de cualquier tipo de apoyo, de más de 35 metros de altura.

Seguramente lo hayáis visto es más de un vídeo de timelapse de los que rulan por la web, normalmente con la vía láctea como fondo. Desde luego es la atracción imperdible cuando visitéis Arches. Lo único malo es que para llegar a él os espera un treeking algo durete de unos 45 minutos en subida continua y bajo un sol bastante puñetero. Como decíamos nosotros hicimos este viaje a primeros de mayo, con una temperatura muy muy agradable en general, y este hiking nos costó lo suyo, llegando prácticamente reventados cuando “hicimos cima”.

Eso sí, una vez estás allí ya, descansando un rato mientras contemplas el arco, disfrutas mucho del momento y te alegras del esfuerzo, pero volvemos a advertiros, implica algo de sufrimiento. No os asustéis, porque TODO el mundo podrá hacerlo, pero tomadlo con calma y con bastante agua -y gorrita-.

Os dejamos el vídeo con la introducción al parque y la subida a este Delicate Arch. 

Pero Arches National Park, contiene muchos más monumentos naturales increíbles. De hecho todo él parece sacado de otro mundo. El paso del tiempo, las nieves, las lluvias, los ríos y el viento, han querido que los procesos de erosión que han ido modelando el parque, sean de los más caprichosos del planeta, dando como resultado muchas colinas horadadas con extrañas formas que bien nos podrían retrotraer a cualquier novela de H.P. Lovecraft. ¿Nadie más ve a la invocación de Cthulhu en estas figuras de piedra? 

Os explicamos muy brevemente el proceso de formación. Bien, resulta que este terreno es superpermeable, por tanto va recogiendo muchísima agua de la nieve y lluvia que recibe en las épocas de precipitaciones. Este líquido se va filtrando en la roca que, poco a poco, va conformando bloques con una formas similares a “ladrillos”. Estos bloques a su vez van siendo castigados por las fuertes rachas de viento que se forman en estas llanuras, quienes van rascando material y material. Un material que es más húmedo conforme bajamos, y por tanto más maleable por esa permeabilidad de la composición, dando como resultado estos arcos, ventanas o agujeros tan espectaculares.

Peeeeeeeeero es que aquí no acaba el inmenso atractivo de Arches, no. Porque… ¡todavía está por llegar lo más interesante!

Es cierto que este artículo tiene como nombre: Un viaje al salvaje oeste americano, pero nos vamos a permitir la licencia de cambiar un rato de género y nos vamos a trasladar al de aventuras. Más en especial a Las Aventuras de Indiana Jones, y más en concreto a las del joven Indy durante La Última Cruzada

Sí, amigos, amigas, amigues y veganos, porque es precisamente aquí donde se rodaron las escenas iniciales de esta película situada en el Top 3 de cualquier ser humano con derecho a la vida que se precie. Spielberg y Lucas eligieron Utah para establecer el lugar de educación y crianza de Indiana y nosotros, por supuesto, nos encargamos de reencarnarlo y exprimir al detalle la tierra que lo vio crecer.

Me imagino que recordaréis el principio de la peli: un grupo de scouts van recorriendo lentamente a caballo paisajes de arena y roca buscando lo que parece ser un lugar en concreto que explorar y poner a prueba sus dotes de orientación en el terreno.

En su camino las formas que va adoptando el paisaje son cada vez más extrañas e imposibles…

Hasta que finalmente llegan al lugar deseado y el ranger que guía a la expedición manda desmontar a los pequeños intrépidos para comenzar a explorarlo. Advirtiendo eso sí, de que mucho cuidado de no adentrarse en las galerías infinitas que hay en la zona para no acabar perdidos .

E Indy y su amigo gordito hacen caso omiso yéndose por su lado para investigar en una de las cuevas que resulta ser un yacimiento arqueológico, donde unos saqueadores (uno de ellos el modelo reflejo del futuro Dr. Jones) encuentran la reliquia de La Cruz del Coronado perteneciente a Hernán Cortés. Tras la sabia reflexión interna de “eso debería estar en un museo” Indiana, aprovechando un descuido logra birlar la joya y a partir de aquí ya se da pie a la espectacular persecución que todos conocéis y que discurre en el tren que transporta las fieras de un circo.

Pues bien toooooodo ese rollo que acabamos de soltar, os lo mostramos en éste vídeo donde hemos incluido escenas de la película superpuestas a las localizaciones y donde, como ya os mencionamos antes, recreamos la escena de la persecución, bajando “a toda pastilla” poniendo en peligro nuestra vida  por el terraplén que podéis ver en las imágenes .

Y como con este vídeo cerramos el primero de estos dos artículos de un viaje por el salvaje oeste americano, yo no me lo perdería porque el que os escribe y se despide, en su osadía en emular a nuestro joven héroe de látigo y sombrero , se pega un “pellejazo” bastante importante .

See you all later, alligators!

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Javi Ponce
Redactor publicitario, estratega de marketing, responsable creativo, periodista de viajes, director de contenidos, dominio de WordPress y especialista en Comunicación 2.0. Todos esos títulos para resumir que soy un buscavidas y que siempre estoy dispuesto a aceptar un buen trabajo y a disfrutar colaborando en un proyecto interesante.

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